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2011-12-04
Chinche de cama

Chinche de cama: Cimex lectularius, es un insecto perteneciente a la familia Cimicidae del orden Hemípteros. Durante 1920 hasta 1950 ha representado una de las plagas de mayor relevancia. La guerra, en primer lugar, y las migraciones, favorecieron su diseminación por los cinco continentes. Con el auge del DDT la presencia de la chinche se vio notablemente disminuida. Ayudado además por las actividades de capacitación dictadas a profesionales del manejo de plagas y la implementación de nuevas y mejores prácticas de manejo por parte de estos. Su desaparición de los rankings mundiales, como plaga de importancia, fue cercana a los 50 años. Al inicio de la década del 90’ comenzó su resurgencia hasta la actualidad. Durante una encuesta realizada en los Estados Unidos entre el 2004 y 2005, el 66,6 % de un total de 2000 empresas de control de plagas encuestadas respondió que “si” cuando se les pregunto “Han notado un incremento en los llamados por problemas con chinche de cama en los últimos 12 meses” (Jeffrey Hahn de la Universidad de Minnesota y colaboradores).

Pese a no existir transmisión de enfermedades en forma natural, estas chinches resultan ser transmisores potenciales de algunas enfermedades como hepatitis B, fiebre Q, Brucelosis, Chagas, lepra, etc., todas ellas confirmadas experimentalmente en laboratorio. Dicha potencialidad es factible dado el régimen alimenticio de estos insectos. Machos y hembras, adultos y ninfas, se alimentan de sangre de sus huéspedes. Generalmente pican al hombre y aves, aunque pueden picar diversas especies de mamíferos.

Cimex lectularius, resulta ser la especie de chinche más común en el mundo. Son insectos gregarios y de hábitos nocturnos. Su cuerpo es dorso-ventralmente aplanado, característica que les permite introducirse en grietas y rajaduras pequeñas. A nivel cefálico poseen un par de antenas cortas y ojos compuestos de tamaño reducido. Su aparato bucal es de tipo picador suctor, compuesto de cuatro estiletes, cubierto por el labium. Esta estructura posee dos suturas transversales que la dividen en tres partes (trímero),  a diferencia de los hemípteros fitófagos que poseen el labium dividido en cuatro partes (tetrámero) y se alimentan de savia vegetal. La cabeza se une al tórax a través de un cuello corto, imperceptible. Poseen tres pares de patas cursoras y carecen de alas. El abdomen, fusionado con el tórax, carece de estructuras accesorias. A nivel del cuarto uromero, en las hembras, se encuentra el seno paragenital u órgano de Ribaga, donde los machos inyectan los espermatozoides.

La reproducción es de tipo sexual traumática, sin cópula. El macho punza el abdomen de la hembra con sus piezas genitales hipodérmicas e inocula los espermatozoides. Estos buscaran los ovarios utilizando la hemolinfa como medio de desplazamiento. La multiplicación se da a través de la postura de huevos. Cada hembra coloca entre 200 y 500 huevos en toda su vida reproductiva. Cada oviposición diaria ronda los 12 huevos por hembra. Estos huevos pueden ser colocados en grupos o bien aislados, generalmente adheridos a superficies rugosas con sustancias coletéricas segregadas por las hembras. Estructuralmente los huevos son pequeños (1-2 mm), de forma alargada semilunar, coloración blanco perlada y opérculo apical.

La metamorfosis es de tipo incompleta (heterometabolia) comenzando con el estadio de huevo, seguido por cinco estadios ninfales y finalmente el adulto. El primer estadio ninfal emerge luego de un período de incubación de 7 a 17 días. De huevo a adulto pueden transcurrir entre 5 y 20 semanas, dependiendo fundamentalmente de las concisiones nutricionales. Para que se de la muda de un estadio ninfal a otro debe darse el llenado del tracto digestivo. Es fácil reconocer chinches en ayuno (cuerpo aplanado) respecto de aquellas ingurgitadas (cuerpo tubular, cilíndrico). Dependiendo del tamaño de las ninfas el tiempo de alimentación varía entre 5 y 10 minutos. Los adultos pueden demorar hasta 15 minutos; una vez ingurgitados pueden pasar períodos de ayuno de hasta 12 meses.

 

INSPECCIÓN. Como primer herramienta del Manejo Integrado de Plagas, es fundamental para realizar controles eficientes. En ocasiones, las inspecciones se realizan con desgano y sin la meticulosidad adecuada, permitiendo realizar diagnósticos erróneos. Ante la solicitud de un servicio de control de chinche de cama lo primero a observar es el dueño de casa. Este tipo de insecto genera picaduras típicamente circulares, de coloración rosada, habitualmente visibles. No obstante ello, y dada la posibilidad de observar manifestaciones corporales diversas dependientes del huésped,  esta información resulta necesaria pero no suficiente.

Dentro de una vivienda, las chinches van a encontrarse en aquellos lugares donde el hombre pase la mayor cantidad de tiempo posible en reposo. Estos sitios, dormitorios, living o estar diario, deberán inspeccionarse al detalle. El tiempo necesario para hacerlo, aunque dependerá de las dimensiones  e instalaciones (Ej.: muebles) de cada vivienda particular, será de una hora como mínimo. Es importante la información que pueda brindar la gente que habita la casa. Puede darse que existan chinches en todas o algunas habitaciones de la vivienda. Lo más frecuente es que el problema se registre en la/s cama/s, ocasionalmente sillones, sofás, etc. Muchas veces la diseminación de las chinches entre diferentes habitaciones se da por el desplazamiento de los huéspedes de un ambiente a otro. En el/los dormitorio/s la cama debe ser considerada como una unidad de inspección, deberá revisarse el colchón, elásticos, patas, respaldos y frentes. Mesas de luz, cómodas, placares, sillas y zócalos, deben ser removidas e inspeccionadas con detenimiento. ¿Que buscamos? Chinches (ninfas o adultos), huevos, rastros de deyecciones (manchas oscuras puntiformes), pelechos o mudas. Todos estos signos pueden observarse a simple vista, de todos modos utilizar luz dirigida y cualquier dispositivo de magnificación óptica siempre es conveniente.

Toda revisación comienza por la/s cama/s; el colchón debe voltearse de un lado y del otro, estirando las costuras y pliegues de tela con ambas manos (utilizando guantes). En caso de que la funda de tela se encuentre rasgada, previa autorización del dueño de casa, deberá procederse a revisar el contenido del colchón; si esta práctica resulta dificultosa lo aconsejable es eliminarlo. En camas de madera debe prestarse principal atención a rajaduras, grietas, orificios de clavos y tornillos. Este tipo de hendiduras podrán ser rellenados con masillas o siliconas. En camas de caño la estructura puede albergar colonias enteras de chinches, es sumamente importante dedicar el tiempo necesario para descartar esta posibilidad. Si bajo las camas se almacenan valijas, bolsos, cajas de zapatos, etc., deberán abrirse y revisarse meticulosamente. Posteriormente se embalarán y reubicaran, ningún elemento de un ambiente debe ser llevado a otro antes de ser revisado en profundidad. De esta forma se evitará diseminar chinches por toda la casa.

Luego de la cama se revisarán las mesas de luz; los cajones deben ser retirados, vaciados y revisados del derecho y del revés, así también los cajones de cómodas y muebles. En ocasiones pueden encontrarse chinches detrás de cuadros, contramarcos y otras estructuras, a veces desconsideradas. Por último, no deben olvidarse los zócalos, sin importar el material del cuál estén constituidos las chinches pueden esconderse detrás de estos.

 

CONTROL. Enmarcado dentro del Manejo Integrado de Plagas, el control de estos insectos posee como herramientas fundamentales al CONTROL CULTURAL, CONTROL FÍSICO y finalmente el CONTROL QUÍMICO.

El control cultural esta dado por aquellas prácticas tendientes a modificar el ambiente, de forma tal que deje de ser propicio para que la plaga se establezca. Muchas de estas actividades podrían ser parte del control físico, por ejemplo la limpieza. Debido a esto, trataremos a estos dos tipos de control como uno solo. El término “limpieza” resulta sumamente amplio, en este caso hace referencia a la limpieza diaria y al orden. La limpieza en estas superficies permite detectar insectos muertos y/o pelechos en caso que existan. La remoción de chinches puede hacerse utilizando cepillos de cerda dura, acompañado por aspiración. Las aspiradoras resultan ser un complemento excelente, no obstante ello, debe tenerse en cuenta que por simple aspiración no siempre se remueven los insectos en su totalidad. Cepillando y aspirando al mismo tiempo pueden extraerse chinches de camas, colchones, mesas de luz, etc.

Otra práctica interesante y efectiva esta dada por el uso de cintas adhesivas. La cinta debe colocarse sobre las colonias de insectos y removerse, una y otra vez. Puede repetirse las veces que sea necesario, inclusive cambiando de cinta cuando el poder adhesivo se vea disminuido. Hecho esto, las cintas deben ser almacenadas hasta seleccionar el método de eliminación de los insectos y finalmente descartadas. Para garantizarse la mortalidad de los individuos colectados, incluidos huevos, puede disponerse el contenedor (bolsa) de cintas en un freezer de -20 °C al menos por dos horas. El freezado es una herramienta muy útil para matar chinches y huevos presentes en muebles pequeños. En caso de contar con un freezer tipo “pozo” pueden introducirse mesas de luz, cajoneras, sillas, etc. Esta técnica resulta en ocasiones engorrosa, aunque es una opción ideal para utilizar cuando el material a tratar no puede ser expuesto a calor extremo (vapor).

Las máquinas generadoras de vapor son las más utilizadas en los Estados Unidos, Australia y otros países con problemas importantes de Cimex spp. Es importante que el vapor no sea acarreado por fuertes flujos de aire, por el contrario, la mayor eficiencia se logra concentrando el vapor en la boquilla mediante filtros de goma espuma. Esto evita que las corrientes de aire desprendan chinches y/o huevos y los diseminen por todo el ambiente. Por otro lado debe tenerse en cuenta que el vapor, al alejarse apenas unos centímetros de la boquilla, pierde temperatura considerablemente. La temperatura de estas gotas no es suficiente para matar los insectos. En nuestro país existen algunas máquinas generadoras de vapor de uso doméstico y otras industriales. Las primeras resultan más apropiadas para este tipo de tratamientos. Para poder matar las chinches eficientemente, la boquilla debe recorrer aproximadamente 30 centímetros en 15 segundos sobre la superficie que las alberga. En caso que se detecten individuos aislados pueden ser removidos utilizando pinzas adecuadas para tal fin.

 

El control químico es la herramienta complementaria de las prácticas anteriores. La mejor y mayor residualidad insecticida se logrará con aplicaciones realizadas luego de inspeccionar debidamente y eliminar físicamente la mayor cantidad de chinches y/o huevos posible. Algunas pautas fundamentales a considerar para realizar este tipo de control están dadas por el uso de ingredientes activos con baja toxicidad para mamíferos, formulaciones desodorizadas, de base acuosa y alta residualidad, polvos y en determinadas ocasiones humos. Por último, el sistema de aplicación debe generar gotas de bajo volumen (BV). Equipos de alto volumen (AV) y de ultra bajo volumen (UBV) no resultan adecuados para este tipo de aplicación. Para determinar ¿que? y ¿como? aplicar debe evaluarse si la vivienda es de uso permanente, de fin de semana o de uso esporádico, también el tipo de mueble a tratar. Una cama puede ser utilizada para dormir todas las noches, de ahí que el tratamiento a realizar puede, o no, resultar sumamente diferente al que se hará sobre una mesa de luz. En nuestro país lo más utilizado son las suspensiones concentradas a base de piretroides (Ej.: beta-cipermetrina). Este producto generalmente se aplica con maquinas eléctricas sobre muebles, colchones, zócalos, etc. Lo ideal sería tratar de evitar el uso de insecticidas sobre el colchón priorizando las prácticas físicas de eliminación de chinches. El uso de polvos, ácido bórico en menor medida y tierra de diatomeas principalmente, se da con frecuencia en otros países. Algunas personas en Argentina utilizan polvos secos a base de cipermetrina. El humo podría llegar a utilizarse en viviendas desabitadas, al menos desalojadas transitoriamente. Debe aislarse la habitación a tratar, sellando ventanas y puertas. Este tipo de tratamiento suele tener efectividad transitoria elevada. El humo posee gran poder de penetración y llega a lugares donde difícilmente pueda llegarse con aplicaciones convencionales. Como desventajas puede mencionarse la residualidad escasa o nula que posee el humo y el uso limitado a determinadas situaciones. Es sabido que en nuestro país se siguen utilizando compuestos organofosforados para controlar este tipo de plaga. También se sabe que resultan sumamente efectivos, no obstante ello debe tenerse en cuenta que son compuestos con DL50 más bajas que los piretroides, resultando más tóxicos que estos para mamíferos. En la medida de las posibilidades estos productos deberían dejar de utilizarse para control de este tipo de plaga. Para finalizar podríamos decir que cualquier situación de chinche de cama debe priorizar el PROCESO DE INSPECCIÓN seguido del CONTROL FÍSICO y por último el CONTROL QUÍMICO. Si traducimos este orden de prioridades a tiempo real, veríamos que sobre un tratamiento global de 2,5 horas, 1 hora será dedicada a la inspección, 1 hora para el control físico y 30 minutos para el control químico.   

 



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