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2011-10-31
Intoxicación con warfarinas

Intoxicación con warfarinas: Los raticidas o rodenticidas anticoagulantes o warfarínicos son sustancias cristalinas en polvo, ligeramente solubles en agua. Se utilizan en formulaciones de cebo raticida. Suelen tener una alta estabilidad para su almacenaje y, dada su baja volatilidad, las concentraciones en el aire son muy bajas, lo que les da un alto nivel de seguridad.

De acuerdo con su estructura química, los rodenticidas anticoagulantes se pueden agrupar en dos grupos bien definidos: Las hidroxicumarinas y las indadionas. Pero se simplifica la denominación si las definimos por su duración de acción: de corta acción, las warfarinas y de larga duración, las superwarfarinas, por ejemplo: brodifacoum, difenacoum, fenoprocumon, flucomafem, difethialone, conocidas las primeras como de primera generación y de segunda generación  o super warfarinas, las segundas.

Con los rodenticidas anticoagulantes de primera generación la toxicidad depende de la ingesta repetida de pequeñas dosis de activo, esto es igual para humanos y roedores. Esto que en principio evitaría las intoxicaciones en humanos, ya que es prácticamente imposible la ingestión accidental repetida en el tiempo de pequeñas dosis, tampoco permitía garantizar que el roedor fuese a ingerir varios días seguidos el cebo raticida y así producir el control. A esto se suma que en ciertas áreas se ha determinado cierta resistencia de los roedores a los anticoagulantes, individuos que se conocen con el nombre de “Superratas”. Esto obligó a introducir nuevos raticidas anticoagulantes en el mercado, todos de larga duración, que producen efectos muy marcados en la coagulación del roedor, con una única ingesta, por períodos que llegan a las siete semanas. Claro que el roedor muere antes de cumplirse este plazo. La vida media (tiempo hasta que se elimina del organismo el 50% del tóxico ingerido) llega en las warfarinas a las 40 horas y hasta las 160 horas en el fenoprocumon.

Casi todas las muertes y síndromes graves se deben a los anticoagulantes de segunda generación. La diferencia principal entre la warfarina y los demás anticoagulantes como las indandonas o las hidroxicumarinas de segunda generación, es que estas últimas tienen una mayor permanencia en el organismo lo que prolonga los efectos tóxicos en el individuo que lo ha ingerido. Es por este tiempo de permanencia que los tratamientos con el antídoto Vitamina K1 deben proseguir por mayores períodos de tiempo.

Todos los rodenticidas anticoagulantes son antagonistas de la vitamina K, su lugar de acción es el hígado , donde varios de los precursores de la coagulación sufren un procesamiento post-traslación dependiente de la vitamina K antes de convertirse en los zimógenos procoagulantes respectivos.Parece que el mecanismo de acción es la inhibición de la reductasa epoxídica K1.

Los rodenticidas anticoagulantes se absorben muy fácilmente por el tracto intestinal, y también pueden absorberse por la piel y el sistema respiratorio. Hay un potencial de exposición ocupacional a los rodenticidas durante la fabricación, formulación y aplicación de los cebos, pero sin que se disponga de datos certeros sobre los niveles de exposición. La concentración de protrombina plasmática orienta sobre gravedad de la intoxicación. Es una indicación más sensible que pruebas generales como el tiempo de protrombina, aunque esta medición ayuda a determinar la eficacia y la duración del tratamiento necesaria.

Las normas establecidas para el tratamiento de pacientes intoxicados con anticoagulantes es la siguiente:

1-Se debe determinar si la ingestión es o no accidental, ya que en los casos de accidente la ingestión suele ser inferior en cantidad  a cuando no lo es.

2-Identificar el Rodenticida Anticoagulante ingerido.

3-En caso de accidente se recomienda la no intervención ya que la mayoría de los pacientes cursa en forma asintomática. No se indica emesis o lavado gástrico, excepto que la cantidad ingerida fuese abundante.  Se puede o no indicar carbón activado o purgante salino, tipo leche de magnesio. La dureza de las heces permite determinar la cantidad ingerida ya que la mayoría de los formulantes del cebo no se digieren. Una determinación a las 48 horas del tiempo de protrombina podrá determinar el alta del paciente.

4-En caso de ingestión voluntaria se debe siempre indicar la internación.  Se debe dar intervención médica, psicológica y legal. Se debe insistir en la identificación del producto Rodenticida anticoagulante ingerido y la cantidad, esto se logra buscando envases y restos del producto en el lugar de la ingesta, ya que esto modifica los controles.  Siempre que no se pueda identificar, se debe tratar al paciente como si hubiese ingerido productos de segunda generación.  Se deben indicar medidas evacuatorias, principalmente con ingestas abundantes y recientes, estaría indicada la emesis con jarabe de Ipeca y luego administrar CA y/o PS. Dosis repetidas de CA se consideran útiles.

5-Se puede pedir un tiempo de protrombina basal para descartar ingestiones previas y un control a las 48 horas.

6-El tratamiento del envenenamiento con anticoagulantes se gradúa se acuerdo con la gravedad de la intoxicación. El tratamiento farmacológico específico consiste en la administración parenteral de vitamina K1, con administración simultanea, en casos de extrema gravedad, de componentes sanguíneos. La medición del tiempo de protrombina ayuda a determinar la eficacia y la duración del  tratamiento necesaria. 



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