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Palomas, entre la espada y la pared

Palomas, entre la espada y la pared
De ellas se dice de todo: que perjudican monumentos históricos, fachadas de edificios, que ensucian autos, veredas, ropa, balcones y, sobre todo, que transmiten muchísimas enfermedades. Hasta se las ha denominado “ratas con alas”. Sin embargo, ¿cuánto hay de mito y cuanto de realidad? Encargamos a una periodista que nos defina seriamente de que hablamos cuando hablamos de palomas. 


Las plazas, las calles, los árboles; todo está abarrotado de palomas. Desde torcazas moteadas y rasgadas por la gama del gris y del marrón, hasta criollas que se pavonean con su negro azabache inconfundible. Con el tiempo, estas aves se han alienado al paisaje, adueñándose del imaginario capitalino. Pero desde hace casi dos años se han vuelto un problema en la Ciudad de Buenos Aires. Uno que no sabe definirse entre la estética o  la salud.

“Tengo que limpiar dos veces por día o más, pero no siempre me da el tiempo”, explica Jorge, portero de un edificio en Callao y Santa Fe. “Uno limpia y a la media hora está sucio. Después, para no tener que pasar el trapo en el pasillo, tengo que juntar pluma por pluma“, añade un tanto ofuscado. En su mirada se nota una cuota de cansancio importante. No sólo por la limpieza, sino también por los vecinos. Al parecer, son los que más se quejan.

Según ellos las palomas ensucian, se introducen en sus departamentos y no les permiten la salida a los balcones. Otros vecinos como Ricardo lo consideran un problema de salud. “Tuve un conocido que se enfermó y tuvo problemas respiratorios”, afirma. Aunque luego señala que desconoce si esto tuvo que ver con las palomas o no.

 “La paloma es más visible, pero teóricamente es la menos dañina. Si bien su defecación es muy corrosiva y transporta muchas infecciones, no creo que sea el punto más importante en cuanto a la higiene y seguridad de la ciudad”, opina María Angélica, vecina de Recoleta y habitué de la plaza Sáenz Peña.

Desde el punto de vista estético, un veterinario especialista en palomas -que prefiere mantener el anonimato- opina: “La problemática que tienen es el exceso de materia fecal que producen. Obstruyen cañerías, degradan chapas y destruyen monumentos públicos”.

Pese al caso mencionado anteriormente, la mayoría de los entrevistados no conocieron personas que se hayan enfermado por tener palomas en sus balcones o en las terrazas de sus edificios. Incluso, el mismo GCBA afirma, en una de sus noticias, que “no existen casos de personas afectadas”[i].

Salud: ninguna broma

Sin embargo, otro de los especialistas consultados telefónicamente, que también prefirió permanecer bajo el anonimato y que trabajó junto al Gobierno de la Ciudad en el tema, consideró que la problemática de las palomas “no es un chiste”. Luego agregó que se trata de un problema estético y, principalmente, de salud.

Como bien se indicaba al comienzo de la nota, las palomas pueden transmitir enfermedades. Estas se denominan zoonosis. Las mismas representan aquellas afecciones que pueden ser contagiadas por animales enfermos a hombres o viceversa. Estas se clasifican en diferentes tipos y puede ser de origen: viral, bacteriano o micótico (hongos)[ii]

De acuerdo con el Departamento de Salud y Salud Mental de la ciudad de Nueva York (DOHMH)[iii], las más comunes en estos casos son: psitacosis, histoplasmosis y criptococosis. También, según el Dr. Rodrigo Germán López, médico pediatra de Alta Gracia, Córdoba, los individuos más expuestos son “los inmunocomprometidos”. Es decir, aquellas personas que ven su sistema inmunológico afectado por: SIDA, diabetes, EPOC (Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica), cáncer o tuberculosis.

Al respecto, el Dr. Ricardo Negroni, infectólogo y médico consultor del Hospital Muñiz, explica que la enfermedad más peligrosa es la criptococosis. “La paloma aquí si es el más importante de los factores, porque transmite, precisamente, la especie de cryptococcus que produce la infección en el paciente HIV positivo”, remarca.

Es muy poco probable, que aquellos que no estén infectados con el HIV se contagien, aún a niveles altos de exposición[iv]. Al mismo tiempo, Negroni aclara que en personas que no tienen SIDA la inferencia es mucho menor. “No va más allá de un caso por año en el Muñiz”, afirma.

También cuenta que se ha progresado mucho en la enfermedad y se ha logrado disminuir la frecuencia con tratamientos antirretrovirales. “Antes era muchísimo más frecuente”, sostiene. “Nosotros hemos llegado a tener, en la década del 90, en el Muñiz, 190 casos por año de criptococosis con un 35% de mortalidad. Y eran todos pacientes de HIV positivos”[v].

Actualmente, los casos de criptococosis en pacientes con SIDA han disminuido a 50 o 60. Aunque el Dr. Negroni hace énfasis en que esto se debe a los antirretrovirales y no a la mejor higiene de la población.

En cuanto a la histoplasmosis, Negroni señala que en CABA peor que las palomas son los murciélagos insectivos. “Tienen un rol más importante, porque ellos mismos se infectan con el hongo. Y sus cadáveres sirven de fuente de infección ambiental”, describe. Además, indica que si bien “no es un problema de salud pública de primer nivel”, se trata de “una enfermedad frecuente en todo el país”.

Resulta que el número de infectados es muy alto y el número de enfermos es relativamente bajo. ¿Por qué sucede esto?  Por ejemplo, la fuente de infección puede haber ocurrido 20 años antes y el paciente presentarla, en enfermedad, 20 años después. “Queda latente en lugares mínimos y se reactiva cuando el enfermo recae de su inmunidad”, completa el infectólogo. 

Algunos casos sobre histoplasmosis

Uno de los datos que se encontraron al respecto, tiene que ver con un hombre de 50 años, empleado del Zoológico de la Ciudad de Buenos Aires[vi]. Éste trabajaba realizando tareas de mantenimiento. Como posible causa de la enfermedad se determinó el “contacto con guano de las jaulas” del predio.

Otro de los casos se dio en la zona de Morón (2008), dentro de la Provincia de Buenos Aires. “Nosotros tuvimos un brote de cadetes de una escuela de aviación”, dice Negroni. Y continúa: “En ese brote se pudo determinar bien el punto de infección, porque se aisló el hongo de la fuente de contagio. Era un hangar que había sido abandonado y estaba cubierto de deyecciones de diversos animales”.

En la Revista Argentina de Microbiología, los médicos del Múñiz publicaron un artículo detallado sobre el caso[vii]. Ahí explican que sólo se pudo “estudiar a los cadetes que presentaron sintomatología, dado que las autorida­des de la base aérea no permitieron el estudio del resto del personal”.  Es conveniente destacar que los trabajadores no llevaban la protección necesaria para realizar las tareas de limpieza.

Dentro del artículo también aclaran: “Los brotes epidémicos de histoplasmosis en la República Argentina han sido raros e incompletamente documentados, y no hay publicaciones acerca de ellos”.

La fiebre del loro

En el informe del departamento de salud de Nueva York explican que la psitacosis, ornitosis o fiebre del loro, refiere a “una enfermedad infecciosa extraña que afecta principalmente a los loros y a las aves parecidas a los loros tales como las cacatúas y los periquitos”. Aunque también destacan que puede perjudicar a las palomas.

 “La psitacosis es una enfermedad de transmisión aérea”, distingue Negroni. “Es una zooantroponosis, es decir que el reservorio es el animal y el hombre se infecta secundariamente. Además, la infección se produce por vía inhalatoria”, amplía.

Si bien se trata de una enfermedad que aqueja a psitácidas –“aves prensoras, (…) originarias de países tropicales, con plumas de colores vivos y pico corto, alto y muy encorvado”[viii]–, varios de los informes consultados muestran a las palomas como transmisoras.

Por ejemplo, un estudio publicado por el Dr. Alfredo Seijo (Jefe de zoonosis del Hospital J.F. Muñiz) explica que “las palomas constituyen la segunda fuente, no tan importante, del origen de la infección humana”. Allí, las cifras hablan por sí solas. El porcentaje de especies de aves involucradas en casos humanos de psitacosis, en el período 1992-00, muestra: un 42% en loros, un 53% en periquitos, un 3% en palomas y un 2% en psitácidos con otras aves.

En cuanto a la Capital Federal, el riesgo de contagio de psitacosis por contacto con palomas ni siquiera alcanza el 1%[ix]. “El tipo de ave infectante predominante es el loro (84%), y en segundo lugar la cotorra (10%)”, dice un informe realizado por el Departamento de Epidemiología del Ministerio de Salud del GCBA. Además, señala que la mayoría de los casos notificados (62%) corresponden a personas que no residen en la zona de CABA.

El Departamento de Epidemiología también menciona, por lo menos, un caso de muerte en la ciudad. Se trata de una mujer de 24 años, vecina del barrio de Retiro. Esta ingresó al Hospital Fernández con un cuadro respiratorio grave que, el 16 de octubre de este año, acabó con su vida. Luego se comprobó que la paciente tenía la bacteria Chlamydia psitacci en su sistema. Tras la muerte de esta paciente, su hija de dos meses fue llevada 3 días después a la guardia del Fernández. Los estudios realizados dieron positivo para Chlamydia psitacci.

Al respecto, el veterinario mencionado al comienzo de la nota, comentó que para que las palomas contraigan psitacosis deben estar “hacinadas en algún lugar, encerradas”. Por lo que en los lugares abiertos, las posibilidades de contagio son “ínfimas”.

En este sentido, se podría establecer un paralelo con lo escrito por el Dr. Seijo sobre la compra y venta de psitácidos en nuestro país: “El estrés que sufre el animal y que arranca desde que es capturado en las regiones boscosas del Norte de la Argentina, su traslado en condiciones de hacinamiento y la posterior venta en igual situación, enferman y a la vez vuelven transmisor al ave”.

El Dr. Ricardo Negroni comenta que la paloma, la cual no suele ser un animal doméstico, es menos peligrosa que los animales que habitualmente se tienen dentro del hogar. “Es más peligroso poseer un loro infectado que una paloma… Sin decir con esto que la paloma no provoca ningún contagio”, enfatiza.

Desde la medicina preventiva, el Dr. López indica que no deja de recomendar que, aquellos que tienen criaderos utilicen barbijos, controlen la salud de sus palomas y realicen una desparasitación permanente. “De igual manera que si fuera un perro, un gato o cualquier mascota”, especifica.

Algunas aclaraciones

En el transcurso de la investigación fue muy difícil encontrar cifras de histoplasmosis, criptococosis y psitacosis. Sí se encontraron resultados sobre casos particulares, aunque la mayoría están relacionados con pacientes infectados por HIV. Además, desde Ministerio de Salud de la Ciudad de Buenos Aires, las respuestas en torno a informes se mantuvieron ausentes.

Puede que el motivo a este silencio se deba a una cuestión que el Dr. Negroni señala cuando se le pregunta por cifras: “No hay estadísticas generales del país, porque es una enfermedad que no tiene denuncia obligatoria”, determina frente a la histoplasmosis. “Ninguna de esas enfermedades”, añade en referencia al resto.

No sucede como con los casos de rabia, según explica la Dra. Rossana Totino, medica veterinaria especialista en animales pequeños, que sí deben ser denunciados obligatoriamente. Sin importar dónde se atiende el paciente; en una clínica privada o un hospital.

Como el Ministerio de Salud de CABA tampoco contestó al pedido de entrevista con el Dr. Lencinas, director del Instituto Luis Pasteur, reproduzco una declaración sobre el tema, publicada en el diario Clarín[x] (4/12/11): “Si bien todas las aves transmiten enfermedades, nosotros no hemos tenido denuncias por enfermedades, salvo que aparezcan y no se denuncien. Al parecer, las palomas de Buenos Aires se encuentran medianamente sanas. Y así, al no haber enfermedad, no la declaramos plaga”.

Cadena epidemiológica

Para entender un poco mejor el tema, es necesario explicar de qué manera se transmite una enfermedad. No es un proceso simple y para concretarse debe reunir ciertas condiciones. En su espacio web[xi], el Dr. Rodrigo Germán López nos introduce en el tema.

Tras consultarlo personalmente, nos explica: “En medicina preventiva encaramos los conflictos desde la visión de la cadena epidemiológica. Allí, cada eslabón es necesario para que la enfermedad o su amenaza permanezcan. Una vez que lo conocemos bien, se elige el eslabón más débil para ser atacado”. Y en el caso de las palomas puntualiza, que no necesariamente significa arremeter contra ellas, “sino combatir a los agentes patógenos que transmiten”.

No hace demasiado tiempo, La veterinaria Totino habló sobre casos de histoplasmosis en nuestro país, en el programa Estación Animal[xii]. “Si yo les leyera las enfermedades que transmiten todos los animales que nos rodean o todas las alergias que nos transmiten los vegetales, tendríamos que vivir adentro de un termo”, aclara Totino en su sección.

 “Quiero indicar, como médica veterinaria, que para que uno se contagie una enfermedad, se necesitan condiciones. Y se necesita cumplir algo que se llama tríada”, añade más adelante. En el esquema planteado se pueden distinguir los tres elementos de los que habla Totino. Si bien ella lo plantea como un triángulo, también puede interpretarse de esta manera:

“En una punta está el agente, que va a transmitir la enfermedad: bacteria, virus, parásito. Es decir, todo aquello que respiramos a diario. En la otra punta está el huésped (un ser humano o animal) que nos puede transmitir la enfermedad a nosotros. Y en otro punto está el medio ambiente”. Este último elemento es aquel que rodea a los mencionados. “Todo esto se tiene que concatenar para que haya toda una larga cadena de coincidencias y para que uno se enferme”.

“También se les adjudica la transmisión de la salmonelosis”, manifiesta Totino en el programa y agrega que la salmonella es una bacteria que suelen tener las aves. La misma forma parte de las ETA (Enfermedades de Transmisión Alimentaria) y puede producir, entre otras cosas, diarrea. El contagio se daría por consumo de alimentos contaminados por la bacteria.

Por ejemplo, el año pasado surgió un brote de salmonelosis en la Escuela Infantil nº 5 del Distrito Escolar 5º “María Eva Duarte de Perón”, que funciona dentro del Hospital General de Agudos “Dr. José María Penna”[xiii]. El informe de la Defensoría del pueblo de la Ciudad de Buenos Aires, indicó que: “…el proceso de elaboración de los alimentos para consumo de los/as niños/as que asisten a la Escuela Infantil” se llevaba a cabo “en la misma cocina que es utilizada para proveerlo a la población hospitalaria”.

Primero se reportaron tres casos iniciales, con afectados de 2 y 3 años de edad. Luego se sumaron siete más, en los cuales se incluyó a una docente. De todas maneras, luego especifican que Servicio “no recibió aislamientos de alimentos sospechosos, ni datos epidemiológicos acerca de posibles fuentes de infección o vías de transmisión, por lo que no se pueden determinar dichas fuentes desde el laboratorio...”.

Como se ve, los casos por contacto con palomas no alcanzan un número que represente una relevancia epidemiológica. Al menos, no para aquellos individuos con organismos sanos.

Otros mitos

En este último año, ciertos especialistas se han referido a las palomas como especies  introducidas. Lo cual puede llevar a pensar que, por este motivo, hay que eliminarlas; craso error.

A decir verdad, la mayoría no procede de otros países. Es cierto que algunas, como la paloma criolla (Columba livia), han sido introducidas. Sus orígenes, los cuales permanecen inciertos, datan de zonas en el continente Africano y en Indonesia[xiv]. Pero la Torcaza (Zenaida auriculata) [xv] no es una especie extranjera; al contrario. Es bien autóctona y se puede encontrar en toda Latinoamérica.

También se cree que las palomas se alimentan de basura, aunque se trata otra equivocación bastante común. Frente a esto, dentro de la Federación Colombófila Argentina, el secretario general Gustavo Sorensen responde: “La paloma come lo que le tiran, miguitas de pan o lo que encuentra; pero la basura es lo último que podría comer”.

Luego expone que son graníferas ya que se alimentan de una gran variedad de cereales. “Las que comen basura son las gaviotas”, agrega Luis, empleado administrativo de la federación y colombófilo desde hace más de 10 años.

Por otra parte, la presidenta y periodista de ADDA (Asociación para la Defensa de los Derechos del Animal) Martha Gutiérrez describe: “Vemos a diario cómo hay panaderías que les tiran todos los recortes sobrantes de pan de miga de los emparedados que venden. No nos referimos a cuatro a seis lonjitas de pan, sino a kilos de recortes de pan de sándwich”[xvi].

 

Ver no es comprender.

 

“Las torcacitas son las que más se ven desde hace un año”, comenta Miguel, portero de un edifico en Riobamba y Santa Fe. “Acá está lleno de torcazas. Torcaza grande y chica, las dos…”, agrega Omar, vecino en un edificio de la zona de Recoleta. Efectivamente, la especie que más problemas ha traído hasta ahora es la Zenaida auriculata. Pese a las quejas por su aparente aumento, muchos residentes desconocen el hecho de que, en esta época del año, la especie se halla en plena reproducción.

Hasta el momento, el Ministerio de Ambiente y Espacio Público de la ciudad ha recibido 130 denuncias por problemas con palomas. Las zonas más afectadas son Recoleta, Retiro y, en menor medida, el bajo Belgrano. Por lo que la Agencia de Protección Ambiental, a cargo del Licenciado Javier Corcuera[xvii], ha puesto en marcha varias estrategias.

Como primera medida, se decidió atrapar palomas dentro de jaulones ubicados en pulmones específicos de Recoleta. Los anuncios oficiales indicaron que estos se colocarían en plazas de la ciudad. Aunque  también han sido instalados en patios de edificios.

El objetivo es analizar los animales capturados para determinar si poseen, o no, enfermedades. De la empresa que se encarga del trabajo no se sabe casi nada. Varios rescatistas de palomas de la zona quisieron conocer los datos, pero estos no fueron proporcionados. Aún cuando “el área (de Ambiente y Espacio Público) impulsa (…) el Acceso a la Información Ambiental (Ley N° 303), a través de herramientas como la elaboración del Informe Anual Ambiental, las respuestas a pedidos de información específicos y la generación y ordenamiento de la información generada en materia ambiental”[xviii].

Los resultados de la investigación han sido, según un comunicado de prensa que proporcionó APRA: 256 ejemplares capturados de la especie Zenaida auriculata (torcaza) a la cual se refieren como una “especie que tiene una dinámica más variable que la paloma común (Columba livia) y es oportunista”. Sus conclusiones fueron: “Esta especie tiene la capacidad de volver a su lugar de nidificación, por lo que no se vería afectada la vida de los pichones”.

“El año pasado estudiamos a las torcazas y para este año contamos con mucha más información. De ahí que elaboremos un plan para controlarlas y evitar su crecimiento excesivo”, aseveró en su momento el Ministro de Ambiente y Espacio Público de la ciudad, Diego Santilli.

Sin embargo, una de las rescatistas de palomas no está de acuerdo. Su nombre es Ada y tiene 26 años. Vive en la zona de Recoleta y desde hace 3, además de trabajar por las mañanas como editora de sonido y videos en televisión, cuando le queda tiempo rescata palomas. “Supuestamente hay grupos de torcazas que capturan y sueltan en otros lugares”, cuenta un tanto desconfiada.

“Ya me dijeron que las soltaron en costanera y ciudad universitaria”, dice y opina que el programa está mal diagramado, porque según ella “lo están haciendo en un momento del año en la cual las palomas están en plena etapa reproductiva”. Agrega: “Por más que las suelten ya pasaron 24 horas en la que dejaron el nido con pichones sin comer, desprotegidos y, al final, las matas”.

Otra de las iniciativas tiene que ver con un taller de expertos realizado el pasado 15 y 16 de octubre. En una de sus noticias difundieron[xix]: “Las medidas propuestas a corto plazo –por los especialistas– comprenden el estudio de los lugares de alimentación, el uso de barreras físicas (redes) para limitar el contacto de torcazas y palomas con los ambientes humanos, la evaluación de la poda selectiva a través de la promoción de plantas nativas, y el estudio de su disposición espacial evaluando densidades y lugares de nidificación”.

Al mismo tiempo, los expertos consultados durante esos días “consideraron que no es conveniente declarar plaga a la especie y que ni el sacrificio ni el uso de espantadores son soluciones para controlar su tamaño poblacional”. Además, “desaconsejaron el uso de veneno”.

Camioneta fantasma

“Yo ya vi dos operativos. La primera vez llegaron en una camioneta, sin ninguna identificación del Gobierno, ni de la empresa”, explica Ada, en referencia a los procedimientos que incluyen el vaciamiento de jaulones en los pulmones de manzana, ubicados en Recoleta. Es así que el martes 20 de noviembre, en Pacheco de Melo 1848, una camioneta Toyota 4x4 se presentó en el lugar para retirar a las torcazas capturadas. “Una sargento los estuvo interrogando y me dijo que no tenían identificación que indicara que estuvieran trabajando para el Gobierno”, explica.

De acuerdo a lo que relata, ese día las personas encargadas “se vistieron con trajes aislantes, máscaras para poder respirar” y, hacia el final del trabajo, se rociaron con un aerosol desinfectante. Incluso, la rescatista grabó un video donde se puede comprobar el procedimiento descrito. No obstante, la única identificación del vehículo, que se puede ver en el video, es su patente: CVX 472.

Por otra parte, en un boletín oficial del GCBA se anuncia la contratación de la empresa WE SRL[xx], a la cual se le pagaron 36 mil pesos[xxi] para la instalación de cámaras avocadas al seguimiento y control de palomas. Se dice que también que en APrA se gastaron 400 mil pesos en jaulones, aunque no se encontraron boletines o informes al respecto. Sólo una mención en una nota de Tomino[xxii], periodista de La Nación.

Controlando “la plaga”

En Argentina existe una ley que protege a las palomas mensajeras, pero también una que protege a los animales. La primera es la 12.913[xxiii] y se refiere, específicamente, a las palomas utilizadas en la colombofilia. Y la segunda es la “Ley Sarmiento” o la 14.346[xxiv]. La pena de prisión contemplada en esta última, va de los 15 días a un año para “aquel que infligiere malos tratos o hiciere víctima de actos de crueldad a los animales”.

Sin embargo, el diputado de Unión Cívica Radical, Ulises Forte, presentó un proyecto de ley[xxv] en 2010 para declarar plaga solamente a la paloma torcaza, “en el ámbito rural y peri urbano del territorio nacional”. Esto “a los fines de reducir y controlar la cantidad de ejemplares, con el objeto de preservar la salud de las personas, asegurando la sustentabilidad económica y ecológica de la actividad agrícola y ganadera y el ecosistema”.

Gustavo Sorensen, de la Federación Colombófila considera que lo correcto no es declararlas plaga, ya que se trata de lo más fácil. Algo parecido opina Eduardo Murphy, activista y presidente del Centro Argentino de Derecho Animal y Ambiental[xxvi]

“Plaga es un término que inventó el hombre para definir algo”, comienza Murphy. Y sigue: “El problema, más que nada, es estético. Porque la paloma urbana ensucia mucho los monumentos, las entradas de los edificios… Pero también forman parte del paisaje, ¿a quién se le va a ocurrir ver una plaza sin palomas?”

La Real Academia Española define a plaga, entre otras cosas, como una “calamidad grande que aflige a un pueblo”. ¿Son las plagas el problema? Martha Gutiérrez opina que pensarlas de esa manera sería injusto. Y especifica: “Antes de declarar plaga a una especie animal, hay que abocarse a importantes y prolongados estudios”.

Entre otras cosas, la Organización Mundial de la Salud ha publicado un libro sobre plagas urbanas (disponible de forma gratuita en .PDF[xxvii]). En el aclaran que las condiciones de vida modernas, la expansión urbana y los cambios climáticos emergentes hacen que el esparcimiento de plagas y de enfermedades aumente de manera considerable.

Al mismo tiempo, advierten que los efectos y condiciones de estos cambios necesitan ser monitoreados para comprender la situación en detalle.

“Yo creo que un control de la población si se puede hacer. Hay muchos métodos…”, analiza Sorensen. Desde el Ministerio de Ambiente y Espacio Público se intentó realizar uno de tipo natural, con ayuda de las aves rapaces. Aunque nunca se llevó a cabo.

En algunos países de Europa comenzaron a implementar un sistema por medio de alimentos con anticonceptivos. “Hoy por hoy, el único método que existe es una droga, un elemento químico, que su nombre comercial es Ovo Control P[xxviii]. Se aplicó muy bien en Mendoza y en varias capitales de Europa[xxix]”, declara Murphy.

De todas maneras, los mismos fabricantes del producto advierten que si no se utiliza como es debido, se corre el peligro de afectar a otras especies. “Sin embargo”, dirá Gutiérrez,  “hay un método alternativo principalísimo en este tema y es tener una ciudad mucho más limpia”.

Problemas creados por el hombre

Pese a que las soluciones siguen disponibles, hay quienes opinan que la única manera de controlar la población de palomas torcazas es matándola. Al margen de esto, uno de los especialistas que participó en el taller de expertos, Enrique H. Bucher, publicó en 1974 una serie de “Bases Ecológicas para el Control de la Paloma Torcaza”. En el habla sobre los problemas que la Zenaida auriculata causa en el campo y cómo se puede controlar la población.

Bucher sostendrá que “el de la paloma torcaza es sin dudas un problema creado por el hombre, y más precisamente el resultado lateral e inesperado del desarrollo de la explotación agropecuaria”. 

Inmediatamente dirá: “Durante mucho tiempo se la vio como un ave más de nuestra fauna, a la cual no se le atribuían grandes culpas”, ya que a partir de la década del 50 se produjeron cambios en el manejo de tierras agrícolas, que trajeron “insospechadas consecuencias en cuanto a su condición de plaga”.

Estas consecuencias parecen haberse plagado dentro de Recoleta. En los últimos dos meses, varios vecinos han estado envenenando a las palomas, como es el caso de Talcahuano al 1200. Pero también les han estado disparando. Hay quienes dicen haber escuchado disparos de armas de fuego… Pero aún no hay pruebas sobre esto último. 

Señalemos unas palabras más de Bucher para aclararnos: “(...) Las aves producen una considerable cantidad de individuos “desperdiciables” que deben inevitablemente desaparecer para mantener la población ajustada a sus recursos”. Lo cual no significa que el hombre deba salir a matar a la población de torcazas. Bastaría con limitar el alimento para que estos ejemplares, destinados a morir, lo hicieran de manera natural. Pero hay quienes prefieren suprimir todo lo que les molesta.

Es cierto que las palomas transmiten enfermedades, pero todas ellas tienen tratamientos. Y, en todo caso, los más preocupados al respecto deberían ser las personas con afecciones pre-existentes.

El Dr. Negroni opina: “Yo creo que hay que llegar a un término medio. No crear una psicosis, pero tampoco decir que esto no tiene ninguna importancia”. Acompañan las palabras de Murphy: “Este tema de las palomas se instaló como un bum en los medios de prensa, como algo que ocurre. Como mañana se pueden preocupar por otro tema”. Y continúa Totino en Estación Animal: “Todos los días de nuestra vida, nuestro organismo pelea sistemáticamente contra millones de cosas que hay en el aire. Así que pensemos un poquito en qué nos están diciendo y qué queremos nosotros, acerca de una Ciudad limpia”.

Finalmente, Ada comenta: “Todas las que rescatamos palomas estamos realmente en contacto con lo peor y lo peor no es nada; lo peor no es peligroso”.

Entonces, ¿de qué tipo de problema hablamos cuando nos referimos a las palomas? ¿Es una cuestión estética o  de salud? Si la molestia es el daño a edificios, existen soluciones como lo son las redes, por ejemplo. Si es la suciedad, la mugre en los balcones, el ruido de los pichones en la mañana o los residuos, de seguro hay mucha gente dispuesta a trabajar para tener un espacio más limpio y equilibrado. Utilizar como excusa a la salud, sin hacerlo de manera responsable, trae consecuencias.

Puede que ante esta situación, en la que se ha generado una psicosis en torno a las palomas a causa, quizás, de una difusión mediática no tan eficiente sobre el tema, el periodista español, Ignacio Ramonet, tenga una respuesta. En su libro, “La tiranía de la comunicación”, explica: “De este modo, el nuevo sistema acredita la ecuación "ver es comprender". Pero la racionalidad moderna, con la Ilustración, se hace contra esa ecuación. Ver no es comprender. No se comprende más que con la razón. No se comprende con los ojos o con los sentidos. Con los sentidos uno se equivoca. Es la razón, el cerebro, es el razonamiento, es la inteligencia, lo que nos permite comprender. El sistema actual conduce inevitablemente o bien a la irracionalidad, o bien al error".

Asimismo, el Dr. Ricardo Negroni considera: “Hay que hablarle claramente a la población, porque si no se le dice los peligros que corre va a ser mal informada”. E insiste: “No hay que crear pánico, hay que crear responsabilidad. Hay que decirles la verdad: que ha disminuido la frecuencia –en el caso de la criptococosis–, pero se debe a otros factores, que no son los de una mejor higiene ambiental”.


[i] “Consideran como un problema focalizado la superpoblación de torcazas en Retiro y Recoleta” (23/10/12); Agencia de Protección Ambiental de la Ciudad de Buenos Aires. Disponible en: http://www.buenosaires.gob.ar/areas/med_ambiente/apra/prensa/gacetillas.php#dd

[ii] “¿Qué son las zoonosis?, Ministerio de Salud de la Nación. Definición disponible en: http://www.msal.gov.ar/zoonosis/index.php/informacion-para-adolescentes/ique-son-las-zoonosis

[iii] “Datos acerca de enfermedades relacionadas con las palomas”. Departamento de Salud y Salud Mental de la Ciudad de Nueva York. Disponible en: http://www.nyc.gov/html/doh/html/epi/epi-pigeon-sp.shtml

[iv] Ibidem ii.

[v] De acuerdo con el Centro para Control de Enfermedades de los Estados Unidos (US Centers for Disease Control - CDC), cerca del 85% de los pacientes con criptococosis son VIH positivos en ese país.

[vi] “Histoplasmosis suprarrenal incidental”, C. Nine, C. Maidana PAZ, F. Koch, B. Stegmüler, A. May, H. N. Catalano; Servicio de Clínica Médica, Departamento de Medicina Interna, Hospital Alemán, Buenos Aires (2002). Disponible en: http://bit.ly/TzJv8L

[vii] “Brote de histoplasmosis en la Escuela de Cadetes de Morón”, R. Negroni, R. Duré, Á. Ortiz Nareto,  A. I. Arechavala, E. I. Maiolo, G. M. Santiso, C. Iovannitti, B. Ibarra-Camou, C. E. Canteros  (2010); Revista Argentina de Microbiología. Disponible en: http://www.scielo.org.ar/pdf/ram/v42n4/v42n4a03.pdf

[viii] Definición extraída del diccionario de la Real Academia Española. Disponible en: http://lema.rae.es/drae/?val=psit%C3%A1cidos

[ix] Reporte periódico de EpiCiudad publicado el 12/10/12, por el Departamento de Epidemiología de la Ciudad de Buenos Aires. Disponible en: http://bit.ly/TzK7uW

[x] ”Preocupación entre vecinos por una invasión de palomas”, Romina Smith (4/12/11). Disponible en: http://bit.ly/vdURha

[xi] “Triada epidemiológica y cadena epidemiológica”, Dr. Rodrigo López (26/11/12). Disponible en: http://bit.ly/TAYQ8u

[xii] El programa Estación Animal (http://www.estacionanimal.com.ar) se emite todos los domingos a las 14, en Radio Cooperativa (AM 770). Lo conduce la locutora y productora Malena Ibañez, junto al co-conductor Leonardo Mazzafra. En la producción encontramos a Mencho y Lucas Medina (encargado de artísticas y locutor). Luego en las columnas a la Dra. Rossa Tottino (veterinaria), la Licenciada Virginia Gawell, María Lujan Giachino (literatura) y Naty Machado Maciel (cine). El programa del cual se extrajeron las citas, corresponde al domingo 18/11/12. La sección de la Dra. Totino puede escucharse en el siguiente link: http://www.youtube.com/watch?v=aVBL4Qd8pLs&feature=youtu.be

[xiii] Defensoría del pueblo, Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Disponible en: http://bit.ly/XaiNJv

[xiv] BirdLife International (2012) Species factsheet: Columba livia. Disponible en: http://www.birdlife.org

[xv] BirdLife International (2012) Species factsheet: Zenaida auriculata. Disponible en: http://www.birdlife.org

[xvi] “Entre el amor y el odio, un problema ciudadano”, Martha Gutiérrez, Presidenta de ADDA Argentina. Disponible en: http://www.adda.org.ar/entre-el-amor-y-el-odio-un-problema-ciudadano/

[xvii] El Lic. Corcuera fue director de la Fundación Vida Silvestre durante dos décadas. Más información: http://www.buenosaires.gob.ar/areas/med_ambiente/apra/institucional/editorial.php

[xviii] Educación Ambiental, APra. Disponible en: http://bit.ly/Sm22q7

[xix] Ibidem i.

[xx] Información sobre la empresa disponible en: http://www.cuitonline.com/detalle/30710568746/we-srl.html

 

[xxi] Información disponible en: http://boletinoficial.buenosaires.gob.ar/apps/BO/front/documentos/normas/2012/10/PE-RES-APRA-APRA-357-12.pdf

 

[xxii] “El Gobierno combate la invasión de palomas con jaulones y redes”, Pablo Tomino, La Nación (9/10/12). Disponible en: http://www.lanacion.com.ar/1515529-el-gobierno-combate-la-invasion-de-palomas-con-jaulones-y-redes

 

[xxiii] Ley Nacional 12913. Disponible en: http://fecoar.org.ar/pdf/12913.pdf

[xxiv] Ley Nacional Disponible en: http://bit.ly/PfwMsB

[xxv] Proyecto de ley disponible en: http://bit.ly/bwILWB

[xxvi] Página web de la organización: http://www.cadaa.com.ar/

[xxvii] Public Health Significance of Urban Pests, Xavier Bonnefoy, Helge Kampen, Kevin Sweeney; World Health Organization (2008). Disponible en: http://www.euro.who.int/__data/assets/pdf_file/0011/98426/E91435.pdf

[xxviii] “Ovo Control P. Cebo listo para usar”, Innolytics LLC. The Human Health Control Company. Disponible en: http://bit.ly/Vh6Ygm

[xxix] “Alpiste anticonceptivo para frenar las palomas”, Verónica Smink, BBC Mundo Argentina (2011). Disponible en: http://bbc.in/e5esBI y “Mendoza controla aves sin comerlas”, Redacción Día a Día, Córdoba, Argentina (2012). Disponible en: http://bit.ly/S7FnuY

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